TRES PILARES FUNDAMENTALES PARA EL BIENESTAR FISICO, MENTAL Y EMOCIONAL.

Por Ana Páez, Psicóloga y Psicoterapeuta de Cos Vital.

En este Post voy a hablarte de tres pilares básicos que creo fundamentales, para gozar de una buena salud física, mental y emocional, y voy a darte varios consejos útiles de reestructuración cognitiva y gestión emocional, para que empieces a emplear hoy mismo con un único objetivo: tu bienestar integral.

PRIMER PILAR: LA ALIMENTACIÓN.

Hay una estrecha relación entre el malestar físico, mental, emocional, y la alimentación. Alimentarse bien significa nutrir las células de nuestro organismo y proporcionarle todas las sustancias que necesita, para que esté saludable y funcione como es debido.  Actualmente, muchos de nosotros no nos nutrimos bien. Abusamos de alimentos que no contienen lo indispensable para nuestro organismo, como pueden ser productos refinados, bollería industrial, refrescos, galletas, etc…) y dejamos de ingerir aquellos otros alimentos que si aportan lo necesario, como pueden ser legumbres o cereales integrales.

Si durante un tiempo prolongado, abusamos de alimentos con un bajo valor nutricional y un alto contenido de sustancias perjudiciales para nuestro organismo, podemos enfermar. Enfermamos físicamente, pero también emocionalmente. Los neurotransmisores son mensajeros químicos que utilizan las células nerviosas para comunicarse entre sí, esto se llama sinapsis. Cada uno de estos neurotransmisores es responsable de diferentes funciones cerebrales específicas. Para que el cerebro funcione adecuadamente requiere de un balance de nutrientes: vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos y proteínas. Una dieta alimentaria insana, que no contiene los nutrientes necesarios, produce un desequilibrio en los neurotransmisores. Este desequilibrio bioquímico, puede dar lugar a malestar emocional tal como ansiedad, depresión, insomnio… y puede impedir experimentar estados positivos de vida como energía, vitalidad, creatividad, felicidad, crecimiento personal…

Así, mi primera recomendación si no te sientes bien, y crees que puede ser debido (en parte) al tipo de alimentación que estás llevando, es que busques y te apoyes en una buena nutricionista, que valore tu malestar concreto y te enseñe a nutrir tu cuerpo, a este nivel.

SEGUNDO PILAR: EL EJERCICIO FISICO Y LA MEDITACIÓN. 

Mi segunda recomendación es que muevas tu energía de la cabeza al cuerpo. No es necesario que te obligues a realizar algún deporte forzosamente que no te guste, o te machaques muy duro en el gimnasio. Basta con que hagas algo que te motive y a la vez te permita desplazar la energía de la cabeza al cuerpo. Camina, nada, salta, baila… o simplemente lleva tu respiración y tu energía al cuerpo realizando técnicas de respiración, relajación o mindfulness. Lo que te recomiendo es que no te dejes arrastrar por una vida sedentaria, en la cual cada vez pasas más horas en

una silla, trabajando a nivel mental y muy desconectado de tu cuerpo. En los últimos tiempos y desde que avanzamos tanto en lo tecnológico, cada vez movemos menos nuestro cuerpo, movilizamos menos la energía, y eso no nos hace ningún bien. Cada vez dedicamos más tiempo a pensar, analizar, juzgar (teniendo toda nuestra energía arriba y produciendo saturación mental) y damos menos espacio a sentir,  a notar,  a mover, y a estar presentes con el cuerpo.

Es importante tener presente que a nivel fisiológico, cuando realizamos algún tipo de ejercicio físico se generan endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad. Hormonas asociadas a un estado de ánimo positivo, que ayudan a atenuar el dolor y producen unasensación de bienestar. Por tanto movilizar nuestra energía y movernos, nos ayuda también a estar saludables y a sentirnos bien.

TERCER PILAR: LA PSICOTERAPIA.

Sea cual sea tu malestar emocional, te recomiendo que inicies un tratamiento de Psicoterapia. En primer lugar para que te conozcas. Conozcas que te pasa, por qué te pasa, cuando te pasa y que recursos puedes emplear para salir del sufrimiento.

Si tienes insomnio, depresión, ansiedad, estrés o cualquier otra sintomatología, seguro que está afectando a tu vida diaria y a tu salud integral.

Las personas muchas veces sentimos un determinado malestar, pero no sabemos porque surge, desde cuando, en que momentos aflora, en que momentos se atenúa, etc…  y lo más importante, no sabemos cómo hacer para que disminuya o remita. En muchas ocasiones

nos centramos en hacer desaparecer el malestar, evitando el dolor que produce, y mirando hacia otro lado porque esa sintomatología molesta, y necesitamos que desaparezca. En mi experiencia personal y como psicoterapeuta, bajo esa mirada no desaparece ningún malestar. Al contrario, se agrava o se transforma en otro diferente. Y es que el cuerpo está diciendo algo, esa sintomatología o malestar está hablando. Y contra más evitamos su expresión, más se expresa. De hecho, en mis sesiones de psicoterapia me gusta decirle a mis clientes, que es como esa parte de nosotros mismos (como esa niña o niño que llevamos dentro) que nos está diciendo ¿hola?… estoy aquiiiiiiiii, ¿qué me ves? ¿Qué me escuchas? Por lo tanto,  mi recomendación es que le prestes atención, que inicies un proceso de autoconocimiento con la ayuda de un terapeuta y que empieces a escuchar, a comprender, a descubrir qué necesitas tú y qué recursos son idóneos para ti, para salir de ahí. Y que tu psicoterapeuta te ayude a dialogar con tu malestar, con tu cuerpo. A saber atender las señales corporales y a comprender que quieren decirte. Y que puedas integrar tu mente con tus emociones. (Tu parte que piensa, con tu parte que siente).

En psicoterapia realizamos un trabajo integral teniendo en cuenta todo lo que somos. Mente, cuerpo y emoción. Es por ello que en el plano cognitivo nos hacemos preguntas que ayudan a conocernos, como por ejemplo: ¿Cómo funciona nuestra mente? ¿Qué tipo de creencias limitantes tenemos? ¿Qué juicios empleamos? Y realizamos trabajos de reeducación cognitiva, técnicas de pensamiento positivo, proyección, visualización, etc…

En lo fisiológico, atendemos al cuerpo.  ¿Qué le está pasando a nuestro cuerpo? ¿Lo escuchamos? ¿Qué sintomatología aparece? ¿Cuando? ¿Cómo?

Trabajamos con técnicas psicocorporales que nos permiten la escucha y la comprensión. Técnicas de relajación, mindfulness, tomar contacto con las sensaciones, y diferentes tipos de meditación guiada, entre otras.

Por lo que respecta a nuestras emociones… ¿Cómo son éstas? ¿Nos permitimos su expresión adaptativa? ¿Las bloqueamos? ¿Algunas si, otras no? ¿Están desbordadas? ¿Qué pasa con ellas?

En psicoterapia, también paramos atención a nuestros sentimientos, a cómo nos sentimos, y utilizamos técnicas que nos permiten ser más inteligentes emocionalmente.

Por último, quiero darte algunos consejos de REESTRUCTURACION COGNITIVA Y EDUCACION EMOCIONAL, que puedes emplear de ahora en adelante.

 

 

  1. DEJA de MACHACARTE y CRITICARTE destructivamente. La crítica es un factor que sólo debes emplear constructivamente, es decir, para que sirva de algo. Además, esta crítica debe hacer referencia a una conducta o comportamiento, no a tu propia identidad. Por ejemplo: puedes decirte a ti mismo/a: hoy estas lentejas no me han salido bien, veo que necesitan más cocción”. Lo que no debes decirte es: “Soy una mala cocinera”. Ves la diferencia? La primera aporta aprendizaje. La segunda, no aporta nada de valor, sólo consigue hacerte sentir mal, porqué igual una frase de estas no pasa nada, pero cuando ya llevas un gran listado de “soy en negativo” tu autoestima se ve afectada.
  2. Evita las palabras NUNCA, SIEMPRE, TODO, NADA. No son verídicas. Es cierto que hay cosas que no haces bien, faltaría más, pero no es cierto que no haces NADA bien. Intenta hacer un registro de cosas que haces bien y cosas que haces mal, verás cómo hay de todo. Y las que no haces bien, no es porque seas Tonto/a, o cualquier cosa negativa que puedas decirte, sino porque todas las actividades requieren dedicación y práctica. Y hay cosas para las que somos más habilidosos y otras para las que no tanto.
  3. Utiliza términos como HOY, AHORA, EN ESTE  MOMENTO… estos términos ayudan a concretar y a ver lo específico, no a hacer una valoración negativa global e irreal. No es lo mismo decir: Hoy no me ha salido bien! que: NUNCA me sale bien!
  4. Acepta tus errores y tus limitaciones y no intentes SER PERFECTO O PERFECTA. La perfección no existe y todos nos equivocamos. Los errores sirven para aprender. No te quedes enganchad@ con aquello tan malo que dijiste o no hiciste un día. No sirve de nada ese “machaque” mental.
  5. Abandona el” No puedo” y el “No soy capaz”. Dirígete hacia ti, con un SI PUEDO, SI LO HARÉ, SI VALGO, SI SOY CAPAZ. Toma consciencia de  tu pensamiento, y si es negativo, cámbiale la dirección.
  6. Deja de pensar en términos de MEJOR o PEOR, y no te compares CON NADIE. Todos somos seres humanos únicos e irrepetibles y válidos. Si vas a compararte con alguien, hazlo contigo mismo/a, con tu progreso, con tu propia evolución.
  7. ESCUCHA qué dice tu cuerpo. La sintomatología que se expresa a través de tu cuerpo siempre tiene algo que contarte. No evites el malestar sin intentar cambiar nada, porque así no se va a ir. Aprende a escuchar las señales físicas de tu cuerpo, como pueden ser dolores de cabeza, ansiedad, estrés, tensión muscular, problemas digestivos, etc y dialoga con ellos, como si de personas con vida propia, se tratasen.
  8. Perdónate y NO TE CULPES, por culpar. Si realmente no has hecho un mal intencionado y/o premeditado, no eres culpable de nada. Se trata de una culpa parásita e irreal, que arrastras solo para hacerte daño. En todo caso, eres responsable de algo (no culpable), Fíjate que no sienta igual decirte: soy responsable de… que, soy culpable de…
  9. No permitas que personas de tu entorno, empleen un lenguaje crítico y burlón sobre ti. Pon LÍMITES.
  10. Se comprensivo y empático con aquello que sientes, que no siempre coincide con aquello que piensas. Si sientes tristeza o enfado no lo bloquees diciéndote “no debes estar triste o enfadado”. Acoge tus emociones y permítete estar en ellas aunque sean desagradables. Comprende tu tristeza o enfado, mientras respiras. Intenta imaginar que dentro de ti hay una niña o niño pequeño y que éstos necesitan ser escuchados y comprendidos. Así,  usa términos calmantes contigo mismo/a cómo TE ENTIENDO, TRANQUIL@, ES NORMAL… Observarás como rápidamente te calmas. Una vez tu emoción ha bajado su intensidad,  si lo que sientes y lo que piensas no van de la mano, puedes emplear técnicas de diálogo mente-cuerpo o mente-emoción.

 

Espero que te haya gustado este post y que todos los consejos que te he dado te sean de gran utilidad. Si estás pensando que parecen fáciles en la teoría, pero difíciles en la práctica, tienes razón, y puedo ayudarte a aplicarlos.  Si además, algunas de las técnicas que te propongo son desconocidas para ti y no sabes cómo emplearlas, también puedo ayudarte.

Ana Paez. Psicóloga y Psicoterapeuta cognitiva-humanista, en Cos Vital.

Pide hora a través del Telf: 937187223.

 

 

 

 

 

Written by Mónica Moreno Vila