Por Raquel Putin, Psicóloga General Sanitaria, especialista en sexología, en Cos Vital.

En el amor como en la vida, hay veces que las cosas salen bien, y otras no tanto. Es cuando decidimos terminar una relación de pareja o esa persona con la que hemos compartido muchos momentos bonitos, decide poner fin a la relación. En ese momento es cuando nuestro mundo se derrumba y creemos que sin esa persona no podremos vivir. Nuestra vida se teñirá de colores grises y parece que todo carece de sentido. Pero…. NO.

 

Es decir, es normal que cuando se termina una relación de pareja, lo vivamos con dolor, y tengamos esa sensación de vacío (sobre todo en los casos en los que no hemos sido nosotros los que hemos tomado esa decisión). Pero des de mi punto de vista, la clave está en cómo hemos estado viviendo esa relación y cómo nos hemos relacionado des de que éramos bien pequeños. Os pongo en antecedentes:

El amor va muy relacionado con el apego, la teoría del apego lo que explica es “todo ser humano necesita estar vinculado a otras personas, que sean percibidas como incondicionales y duraderas”, explica Judith March, psicóloga clínica. Es decir, que los modelos de apego que hemos aprendido durante la infancia, van a determinar la forma en cómo nos relacionamos nosotros en la vida adulta y lo que vamos a esperar de los demás.

El apego va muy relacionado con la seguridad, y por lo tanto si tenemos un apego inseguro, seguramente seremos esa clase de personas que nos costará romper con la pareja, ya que tenemos miedo de estar solos y dependemos emocionalmente de esa persona.

Las personas que tienen apego seguro, no tendrán miedo a romper con su relación de pareja, mientas que las personas evitativas, tendrán miedo a vincularse emocionalmente, por miedo a que les fallen. Por suerte, cabe decir que el apego no es algo inamovible, y que puede ir cambiando en escenarios como pueden ser el tener una pareja, tener un hijo, etc.

Cuando hay una problemática a nivel de pareja, a menudo salen sentimientos y emociones que van relacionados con que la persona no nos da lo que queremos o no hace lo que nosotros/as estamos buscando en una relación. Ahora bien, habrá también que preguntarse qué parte de responsabilidad tenemos nosotros ante dicha situación. Nuestra pareja, no es una persona que esté creada para satisfacer nuestras necesidades, sino que es un sujeto libre. En la mayoría de las parejas que se dan esas situaciones suele haber un problema de comunicación que o bien lo empiezan a trabajar por ellos mismos, o sino es cuando deciden acudir a terapia de pareja.

Según la psicóloga Emma Ribas hay que diferenciar el amor, del enamoramiento. El enamoramiento es “la idealización y atracción hacia otra persona, en la que solemos proyectar nuestras necesidades”, mientras que el amor lo define como “aquello que se construye día a día, a través de la comunicación, confianza, empatía y respeto”.

 

Por desgracia, nuestro amigo Hollywood, no nos ha ayudado a tener una visión del amor realista. Sino que a través de sus películas nos han enseñador que el amor duele, que quien te quiere te hace sufrir y que aquella persona hará todo lo que nosotros queramos por una cuestión de telepatía. Cuando las personas se creen ese modelo, es cuando aparece el problema.

La clave es poder conocer a alguien de una forma sana, en el cual cada miembro de la pareja respete el espacio del otro. El amor, no es estar aferrados a alguien de forma incondicional y nuestro mundo gire en torno a aquella persona. En terapia, siempre recomiendo que la persona tenga su individualidad, haga cosas por su cuenta como puede ser ir al gimnasio, quedar con los amigos…etc. Porque siempre en toda pareja tiene que haber un espacio de individualidad, donde por ti mismo puedas disfrutar también de la vida.

 

Por Raquel Putin, Psicóloga General Sanitaria, especialista en sexología, en Cos Vital.

Written by Mónica Moreno Vila