septiembre 15, 2017 NATUROPATIA No hay comentarios

 En otoño se me cae el pelo, ¿me quedaré calv@? el una pregunta muy frecuente esto días.

Fresco, calor, viento, calor, fresquito, viento, total época de quita y pon de chaquetilla. Esto es lo que nos toca a mediados de septiembre, días de inestabilidad en el tiempo. Y con ello llevamos unos días, que empezáis como cada año a comentarnos que se os cae mucho el pelo, que teméis por que perder intensidad de cabello y que esto no a parar. Pues bien esto parará, no hay que preocuparse, es un estado fisiológico normal en el que el cuerpo se está preparando para el invierno.

Por Mónica Moreno, homeópata y naturópata. Especialista en dietética energética de Cos Vital.  Miembro docente de homeopatía de Qüestions Vitals.

 

Efectivamente, si algo nos aporta la naturopatía así como el resto de terapias naturales es que el ser humano es un ser vivo que pertenece al mundo animal y nos comportamos como lo que somos. La civilización y el estado de conciencia del ser humano pueden haber evolucionado (en ocasiones no por el camino correcto), pero  seguimos fisiológicamente teniendo procesos bioquímicos, como todo ser vivo debe de crear, para adaptarse a su medio y  a los cambios externos medioambientales. A nuestra bioquímica más interna, nuestro proceso de homeostasis (proceso de adaptación que crea reacciones de compensación para mantener al organismo en estado de salubilidad) no le ha llegado la información  y mejor que no llegue porque entonces habremos conseguido alterar algo tan importante, como nuestro sección de control de calidad y entonces y mal hablado la hemos jodido) siguiendo …. No le ha llegado la información de que nuestra especie se ha NEGADO a pasar calor en verano y tenemos aire acondicionado y pasar frio en invierno y conseguirlo estando en manga corta en invierno en casa porque estamos más agustito con la calefacción bien alta. Así que nuestro medio externo lo estamos acondicionando a nuestra voluntad pero nuestro organismo sigue esperando los cambios de estación para poder irse autorregulando.  Y esto es lo que hace. Estamos a mediados de septiembre y nuestro cuerpo empieza a crear reacciones de COMPENSACIÓN para prepararnos para el invierno. Porque SÍ, en invierno todos  IVERNAMOS. Las estaciones de la primavera y el otoño son dos estaciones de transición hacia el calor intenso y el frío más espeluznante: Con lo que los procesos adaptativos más aparentes son:

La piel cambia y se endurece.

El pelo lo cambiamos, ¿no pelechan nuestras mascotas??? Pues igual que nosotros.

Tenemos más apetito por alimentos más grasos, más de cuchara, más suculentos,  para crear una capa de grasa que actúe como termorregulador en nuestro cuerpo y para cuando en invierno escasee nuestra caza, que tengamos depósitos de sustento. Total una putada para quien quiera mantenerse en su peso porque ahora mismo el cuerpo quiere engordar así por capricho de la estación del otoño.

Dicho esto, queda claro que hay un tipo de caída más acelerada de lo habitual del cabello en esta época hasta que se asiente bien el invierno que puede ser bien principios de diciembre. Así que lo único que tenemos que hacer es tener una buena reserva de nutrientes, para que a la misma velocidad que se caen cabellos nuestro organismo pueda hacer que nazcan otros nuevos y que sean de buena calidad para no perder el calibre del cuerpo del pelo. Y aquí es donde la NATUROPATIA puede hacer mucho. Así que manos a la obra.

Consejos que te doy:

El tener reservas para que tu cuerpo tenga todo lo suficiente para crear todos los procesos compensatorios no se hace en dos días. Esto se gana día a día con nuestro HÁBITOS DE DIA.

  • Tener una alimentación adecuada y equilibrada es básico.
  • Tener los depósitos de hierro es fundamental para la caída del cabello. Así que come:
    • Garbanzos, lentejas, judías roja y soja
    • Brócoli, patata cocida, col china y kale (col rizada)
    • Anacardos y pistachos
    • Patata cocida
    • El cacao puro
  • Evita comer exceso de alimentos fríos en verano y reduce mucho los helados.
  • Evita comer alimentos que acidifiquen tu organismo:
    • Exceso de proteínas animales
    • Lácteos
    • Harinas refinadas
    • Conservantes
    • Azúcar y alimentos procesados azucarados.
  • Aumentar en esta época la ingesta de:
    • Nabo
    • Remolacha
    • Chirivía
    • Legumbres

Si crees que necesitas un alimento multinutritivo que te aporte de forma rápida lo que no has cubierto durante el resto de año, acude a la  ALFALFA. En su día hice un artículo que te lo dejo aquí a mano para que valores el beneficio que aporta. (clica en alfalfa para visualizar el articulo)

Hay un factor también muy importante que puede hacer que esta caída sea en mayor o menor cantidad y es la influencia del sistema nervioso.  Y no hablo tan solo de tener nerviosismo, si no de la debilidad de este por:

  • Agotamiento; mal dormir, sueño no reparador, exceso de trabajo o épocas de exámenes.
  • Falta de vitaminas del grupo B, que lo fortalecen y lo nutre.
  • Alteración del estado de ánimo que desestabiliza el sistema nervioso.

Para ello podemos ayudarlo con alimentos ricos en Vitamina B, como son:

  • Los cereales integrales.
  • Algas
  • Las legumbres

Y consigue herramientas y toma actitudes que hagan poder gestionar bien el día dentro de la realidad de cada uno, y conseguir que el sistema nervioso y emocional reaccionen en proporción a la vivencia que nos toca vivir.

Así que no te preocupes en exceso si tu alimentación es correcta, te volverá a crecer.

Si no tienes claro cómo deben de estar tus reservas nutricionales o por desconocimiento no has cuidado tu aspectos alimenticios a partir de ahora ya tienes soluciones, y si quieres ponerle solución YA empieza con la ALFALFA y un GRUPO DE VITAMINAS B. y empieza con previsión a hacer los cambios para el año que viene. Respeta siempre el flujo de la naturaleza, no importa pasar algo de frío en invierno, y calor en verano. Lo agradecerá tu pelo y TU SISTEMA DEFENSIVO.

 

Por Mónica Moreno, homeópata y naturópata. Especialista en dietética energética de Cos Vital.  Miembro docente de homeopatía de Qüestions Vitals.

 

Written by Mónica Moreno Vila