La homeopatía es una herramienta terapéutica que está clasificada dentro de las terapias naturales. Su campo de acción es muy extensa ya que no trata en sí enfermedades si no la sintomatología y la vivencia completamente diferente de cada individuo.

El término “homeopatía”, que deriva de dos palabras griegas: hómoios (similar) y páthos (enfermedad), define a un método terapéutico basado en la activación y potenciación del proceso de homeostasis (proceso de autorregulación  del organismo para neutralizar  la enfermedad)

EL MEDICAMENTO está compuesto por cualquier sustancia (normalmente de origen vegetal, floral o mineral), diluida mínimo 500 veces su cantidad original, en una solución neutra (normalmente agua desmineralizada).  La solución final está tan diluida que tan solo queda información  subatómica  de la sustancia primaria.  Y es a este nivel molecular donde provoca el estímulo del sistema inmunitario. Este es uno de los pilares de la homeopatía, aporta medicamentos en dosis mínimas o infinitesimales motivo por el que la homeopatía está totalmente exenta de contraindicaciones.

El método de actuación del medicamento de homeopatía se basa en la activación del proceso de homeostasis (capacidad que tiene el organismo de crear factores de compensación para evitar la enfermedad)  al entrar en contacto con la información subatómica de la sustancia, interpretándola como una enfermedad a la que ha de vencer y fijando especial atención a la problemática  (tal y como ya hemos explicado es totalmente incapaz de provocar una reacción adversa por que tan solo aporta información de la sustancia original y no el principio activo).

En el estado español, al igual que en el resto de países de la Unión Europea, los productos homeopáticos son medicamentos regulados por el Ministerio de Sanidad y Consumo: (Real Decreto 2.208/94, de 16 de noviembre de 1994, publicado en el B.O.E. de 28 de noviembre de 1994)