Nuestro reloj biológico coordinado por los ritmos circardianos y ultradianos.

Por Francisco García Siles, Fisioterapeuta en Cos Vital.

Nuestro cuerpo, al igual que el de todos los seres vivos siguen un ritmo, unos ciclos de funcionamiento para poder aprovechar lo que nos rodea, adaptarnos, crear la energía gracias a los alimentos y el oxígeno que respiramos y recuperarnos de los achaques del día a día. Y éste ciclo se repite a diario e incluso hay pequeñas variaciones a lo largo de los meses y de las estaciones.

Los ritmos del cuerpo los marca tanto el entorno como el propio cuerpo. Cuando son por el entorno o externos es debido a los cambios en el clima, si hace frio o calor, humedad o sequedad, días más largos o cortos. Cuando son ritmos marcados por el propio cuerpo son los llamados circadianos y establecen y ajustan nuestro ritmo a los externos para ir a la par y no dañarnos y va muy marcado con las horas de luz del día. Los ritmos ultradianos son ciclos a lo largo del día de cambios de nuestras funciones corporales o metabólicas, liberaciones de hormonas, fases del sueño, frecuencia cardíaca, autoregulación de la tempreatura corporal, ventilación de aire en los pulmones… influenciadas por las olores, hambre, sed, las emociones, sexo y conductas naturales y animales basadas en la supervivencia.

Cada persona tiene su propio ritmo circadiano, también llamados relojes circadianos, puede tener variaciones entre personas, aunque sigamos un patrón como seres o animales diurnos hay alteraciones y complejidades que diferencian cada individuo.

Los ritmos ultradianos influyen en diversas conductas animales, tales como alimentación, movimiento y exploración, además de reproducción, aprendizaje y concentración.

Los ritmos circadianos son importantes no solo para determinar los patrones de sueño y alimentación de los seres vivos, sino también se interrelacionan con el ritmo ultradiano para la actividad de todos los ejes hormonales, que son los que hacen que nuestro cuerpo funcione a su hora y responda ante los estímulos externos que nos ocurren durante el día para sobrevivir.

Hay zonas en nuestro cerebro que determinan nuestros relojes circadianos y que están influenciadas por señales externas como la variación de la luz-oscuridad que recibe nuestros ojos y que una vez inicia el día con la luz se desarrolla el ciclo fisiológico ultradiano, funciones corporales hormonales en cadena dónde implica a todos los órganos del cuerpo para activar y relajar periódicamente según las necesidades de nuestro cuerpo.

Como a lo largo del año las horas de luz del día varían, nuestro reloj circadiano se reajusta a diario. Si se producen desfases de nuestro ritmo de ciclos de luz-oscuridad el cuerpo tiende a producir un funcionamiento errático al ritmo ultradiano entrando en ciclos de alteraciones hormonales como presión arterial, menstrual, temperatura corporal, metabólico, digestivos, falta de concentración y aprendizaje.

La alteración de estos ritmos tiene un efecto negativo a corto tiempo, llegando a provocar cansancio, insomnio o problemas para dormir, parecido al “Jet Lag” que tendrían los viajeros. Empiezan a haber estudios donde regular los ritmos circadianos con los ciclos del sueño-vigilia ligados a los del día y noche afecta positivamente en el desarrollo de problemas neurológicos, mentales y cardiovasculares.

Coordinar nuestro reloj biológico nos ayudará a mejorar la reacción de nuestro cuerpo ante las dificultades y achaques del día a día. Y cómo saber escuchar y entender nuestro propio ritmo es saludable para todo nuestro desarrollo físico, mental y emocional.

Por Francisco García Siles, Fisioterapeuta en Cos Vital.

Written by Ruth Moreno Vila