Por Laura Pérez, podóloga en Cos Vital.

 ¿Qué son los dedos en garra?

Los dedos en garra son uno de los tipos de deformidades más frecuentes que afectan los dedos del pie. Estas deformidades en los pies son comunes en las mujeres, porque su tejido conectivo es más blando y elástico que el de los hombres, por lo que favorece la instauración de deformidades.

Es posible que al principio las personas que presentan esta deformación no tengan ninguna molestia. Pero si los dedos de los pies continúan deformándose y no se tratan, pueden causar un dolor insoportable y restringir cada vez más las actividades de la vida diaria.

La prevalencia de deformidades en garra y en martillo está en el rango de 2 a 20%, aumentando gradualmente con la edad, por lo cual es una afección común en la población geriátrica, especialmente en pacientes que se encuentren en la séptima y octava décadas de la vida.

Debido a esta desalineación de los dedos, existe una carga estática incorrecta en el pie. Como resultado, la articulación central del dedo del pie toca y se fricciona con la cubierta del zapato. Conllevando al desarrollo de puntos de presión, en donde la piel se vuelve más gruesa formando callos o callosidades en ciertos puntos del pie.

¿Cuáles son las causas de los dedos en garra?

Al caminar, los dedos de los pies pueden adoptar una posición de garra para mantener el balance del cuerpo, pero esto desaparece rápidamente por el balance muscular presente. La posición de los dedos en reposo y bajo carga depende del equilibrio de los tendones y músculos, estas estructuras pueden desestabilizarse por diversas causas y conllevar al desarrollo de un pie en garra. Algunas de las causas más destacables son:

  • Alteraciones anatómicas congénitas como un dedo relativamente largo o acortamiento de los tendones extensores.
  • Cambios estáticos y deformidades del pie como pies planos, pies cavos o capacidad de carga insuficiente del primer metatarsiano.
  • Trastornos inflamatorios o metabólicos como: artritis reumatoide, diabetes, gota.
  • Zapatos demasiado apretados, usados con frecuencia.
  • Zapatos demasiado pequeños.
  • El uso frecuente de zapatos de tacón alto puede juntar los dedos de los pies y promover la deformidad.
  • Las lesiones traumáticas en los dedos de los pies, el pie y la pierna pueden afectar la posición de los dedos.
  • Fracturas de dedos de los pies mal consolidadas.

Prevención de los dedos en garra

  • Evite usar zapatos que sean demasiado angostos o ajustados.
  • Asegúrese de que los zapatos que compre se adapten a la longitud de todos los dedos de los pies, para que así no haya fricción sobre ellos.
  • El dedo en garra es más común en aquellos que tienen arcos plantares pronunciados o pies cavos, por lo cual si presentas esta alteración te recomendamos buscar atención médica (especialista en podología) para tratar esta alteración, antes de que conlleve a otras deformaciones.

Tratamiento para los dedos en garra

Las primeras etapas de deformación, aún es posible todavía corregir pasivamente la desalineación del dedo en garra, es decir, es posible enderezar las articulaciones comprometidas a una postura fisiológicamente normal. Sin embargo, a medida que progresa la enfermedad, las articulaciones interfalángicas de los pies se ponen rígidas, por lo que no puede corregirse ni pasiva ni activamente.

Generalmente es aconsejable un abordaje conservador como primera medida terapéutica, principalmente a los pacientes que aun tengan flexibles las articulaciones. Sin embargo, cuando las articulaciones han perdido movilidad y se encuentran rígidas, el tratamiento indicado suele ser la cirugía.

Tratamiento conservador

Si el dedo del pie afectado no está rígido y se encuentra flexible, se suele indicar un abordaje terapéutico conservador, constituido por:

  • Plantillas.
  • Ortesis de silicona.
  • Parches de fieltro para aliviar los puntos de presión.
  • Fisioterapia.
  • Cambiar el calzado: zapatos cómodos, sandalias.
  • Cuidado de las callosidades y de la piel de los pies.

El dedo en garra a menudo se puede corregir en las primeras etapas de desarrollo sin cirugía. Sin embargo, incluso los tratamientos conservadores aplicados de manera constante en las primeras etapas de la patología no siempre pueden evitar que la deformidad empeore.

Tratamiento quirúrgico

Generalmente el especialista realiza el procedimiento de manera ambulatoria (sin hospitalización), durante la cirugía el médico o podólogo puede extraer una parte del hueso que sobresale (osteotomía), esto acorta ligeramente el dedo del pie y alivia el tirón pasivo generado por el tendón acortado que deforma la articulación. También el cirujano puede corregir la deformidad desplazando los tendones involucrados en la articulación. En los casos que la articulación se vea notablemente comprometida, los cirujanos realizan una artrodesis, procedimiento en el cual se estabiliza permanentemente la articulación deformada.

Es por ello, que ante cualquier indicio de deformidad en los dedos o molestia, el podólogo le aconsejará el tratamiento más adecuado para su problema.

Por Laura Pérez, podóloga en Cos Vital.

Written by Ruth Moreno Vila