Por Mónica Fillola, logopeda en Cos Vital.

La mayoría de nosotros hemos experimentado situaciones en que hemos “perdido la voz” o “tenido la voz ronca”. Con suerte, estos episodios han sido breves y puntuales, pero son muchas las personas que deben vivir su día a día sin su voz “normal”, siendo incluso un elemento limitante en sus vidas personales o profesionales. Ahí, es donde aparece el papel de la logopedia. Y tú, ¿te has encontrado con una situación similar? ¡Echemos un ojo a este tema!

¿La voz sale de las cuerdas vocales?

¡En parte, sí! Nuestra voz es el resultado de un conjunto de estructuras de nuestro cuerpo que emiten, hacen vibrar y modulan ese aire que, finalmente, llamaremos VOZ. Lo separaremos en tres partes, de forma simplificada:

  • Los pulmones y el diafragma.

Nos darán el aire e impulso necesarios para emitir nuestra voz, pasando por la laringe, dónde se encontrarán las cuerdas vocales.

  • Las cuerdas vocales.

Son unas finas membranas musculares que harán vibrar el aire que proviene de los pulmones. ¡Pero ahí no saldrá la voz! Si lo escucháramos por dentro, solo notaríamos un suave zumbido. Podemos notarlo, poniendo una mano sobre nuestra laringe cuando hablamos.

  • Las cavidades de resonancia.

Aquí podemos agrupar nuestra boca, el velo del paladar, la nariz, entre otros; y esto modulará y hará resonar el pequeño zumbido que proviene de las cuerdas, hasta convertirlo en nuestra voz.

Además, ¿sabías que cada persona tenemos una voz única, haciendo que podamos reconocerla entre muchas otras voces? A esto se le llama timbre vocal y es lo que más suele afectarse cuando aparece la disfonía. Por eso, hemos llegado a escuchar “¡uy, con esa voz no pareces tú!”.

¿Entonces, la disfonía…?

Vale, todo esto es muy interesante, pero, ¿cómo puedo saber si, realmente, hay un problema?

Hay varios signos de alerta o elementos que debemos vigilar en nuestra voz.

Algunos pueden ser:

  • Cansancio/fatiga vocal al final del día.
  • Picor o dolor en el cuello.
  • Dificultad para elevar o proyectar la voz.
  • Voz apagada y monótona, sin melodía.
  • Voz ronca o agravada.
  • Sensación de ahogo o falta de aire, impidiendo acabar las frases.

Cuando estas situaciones se dan de forma regular y persisten más de 7-10 días, sin mejoría, lo más recomendable es acudir a un médico otorrinolaringólogo para que pueda valorar de forma precisa, qué está ocurriendo en nuestra laringe y cuerdas vocales.

Probablemente, todos estos elementos se deban a una serie de malos hábitos vocales, emocionales y/o corporales que han repercutido en los elementos que forman nuestra voz, como hemos visto anteriormente.

¿Mi voz se puede rehabilitar?

En las sesiones de logopedia abordamos la disfonía desde todos estos puntos de vista y proponemos un cambio de hábitos que ayudan a tener una voz mejor cuidada, más sana, nítida y funcional.

Pero antes de poder ver un gran cambio, algunos consejos que te podrían ir bien:

  • Evita el tabaco y el alcohol y limita comidas amargas como el café y el chocolate, ya que son agentes irritantes o pueden resecar las mucosas. Y lo más importante, EVITA los caramelos o chicles de MENTA/EUCALIPTO, a toda costa.
  • ¡Bebe agua abundante! Lo ideal seria alrededor del 1,5-2l.
  • El carraspeo es un hábito muy difícil de quitar, pero te recomiendo que, en caso que sea necesario, antes que carraspear, tosas.
  • Descansa. ¡Pero no sólo durmiendo! Es muy importante poder parar el ritmo frenético que llevamos en nuestro día a día, y poder dedicar unos minutos a darnos un respiro. A nuestra voz, a nuestra mente y a nuestro cuerpo.

Interiorizar un nuevo hábito es muy difícil, así que paciencia… aunque tendremos que esperar un poco a poder ver resultados permanentes, ¡no te rindas! Tu voz te lo agradecerá.

Por Mónica Fillola, logopeda en Cos Vital.

Written by Ruth Moreno Vila