HABLEMOS DEL LÁSER

 

Por Judit Calderó Taboada, masajista y esteticista especializada en aparatología de última generación.

Todos hemos oído hablar de la depilación láser, si no lo hemos visto en el centro de nuestro barrio, hemos visto anuncios, nos han dado folletos o conocemos a alguien que se lo ha hecho.

Los principios del láser fueron un tanto complicados porque no se adaptaban a todos los tipos de piel y sus parámetros no se podían modificar, pero con la explosión de avances tecnológicos del mercado todo eso ha quedado resuelto. Ahora tenemos láseres para todo tipo de piel, tenemos máquinas que podemos programar para regular sus parámetros y adaptarnos a la sensibilidad de la persona y a su tipo de pelo.

A pesar de estos avances tecnológicos aún existen muchos mitos acerca del láser que en este post os voy a aclarar.

 

Que es la depilación láser?

La depilación láser consiste en la aplicación de una luz muy intensa y selectiva que tiene la particularidad de atravesar las estructuras de nuestro organismo sin dañarlas y concentrar toda su energía en aquellas estructuras de la piel que tengan el color negro, como la raíz del pelo que está en crecimiento.

Esta luz produce su destrucción.

 

 Principales mitos sobre el láser :

 

“Puede dañar la piel y es menos seguro que otros sistemas tradicionales”

La depilación láser, en manos expertas, es un método seguro que elimina el pelo y no daña la piel. Se basa en el principio de la fototermólisis selectiva*, a través del cual se destruyen los folículos del pelo (que son el objetivo diana) sin dañar las otras estructuras vecinas. También hay que tener en cuenta que la depilación láser no es una radiación que se acumule en el cuerpo, y por lo tanto no tiene consecuencias ni repercusiones sobre la salud general a corto, medio o largo plazo.

*fototermólisis selectiva : es la destrucción a traves del calor de estructuras concretas.

 

«Es igual que otros métodos y no elimina totalmente el vello»

Hay que tener en cuenta que el pelo lo produce la testosterona y no hay ningún tratamiento que nos haga dejar de producir dicha hormona pero numerosos estudios demuestran que el láser elimina y destruye el pelo de forma permanente en un alto porcentaje del vello tratado, y en la gran mayoría de pacientes. Solo es necesaria alguna sesión de mantenimiento a largo plazo para acabar de eliminar el posible vello residual que pueda permanecer. Posteriormente el pelo crece más despacio, es más fino, más claro y menos abundante.

 

“La depilación láser es un tratamiento caro”

Este método de depilación es más rentable que otros, si lo analizamos en su totalidad. La inversión depende de la extensión de la zona a tratar, pero seguro que es menor que la suma total del coste de todas las depilaciones tradicionales, con el ahorro de tiempo que conlleva.

 

“No todas las zonas se pueden depilar con el láser, hay que evitar las sensibles”

No es cierto, cualquier zona del cuerpo que tenga el pelo apropiado es susceptible de ser depilada con láser (piernas, ingles, axilas, brazos, espalda, área facial, etc.) y es especialmente útil en aquellas zonas donde se producen intolerancias a la depilación tradicional como manchas, foliculitis, quistes, etc.

 

“El pelo fino o rubio no puede eliminarse con la depilación láser”

Se recomienda siempre hacer una valoración previa del paciente, para verificar si el pelo tiene la carga de melanina suficiente para ser tratado. Siempre que se trata de un vello fino y de color negro o castaño, podrá depilarse con láser, aunque posiblemente requerirá de un mayor número de sesiones por su menor contenido en melanina. Si se trata de un pelo muy rubio o blanco, no se podrá tratar con láser al carecer de melanina.

En cambio, si hablamos de un pelo grueso y oscuro necesitaremos un número menor de sesiones dado a su alto contenido en melanina.

 

 “La depilación láser es igual en todos los centros”

La depilación láser no es igual en todos los centros. En los últimos años han ido apareciendo espacios que ofrecen tratamientos de depilación láser realizados por personal muy poco cualificado y a precios muy reducidos, al trabajar con una aparatología poco o nada efectiva. No acudir a centros especializados puede llegar a ser contraproducente teniendo en cuenta que, en la depilación láser, hay que adecuar los parámetros del haz de luz al tipo de pelo (negro, castaño, rubio, etc.) y al tipo de piel (fototipo) principalmente para no obtener el efecto contrario, estimulando más el crecimiento del pelo. Un hecho que cada vez es más habitual es que los láseres que utilizan en estos centros produzcan quemaduras o algunos efectos secundarios sobre las estructuras circundantes (como la piel).

 

 

 

 «No importa si se toma el sol antes de la depilación, el problema es después”

Aunque es conocido que tras la sesión de depilación láser es importante que la zona tratada este bien protegida con protección solar, también tenemos que seguir una serie de recomendaciones previas: no es aconsejable exponerse al sol (ni a las cabinas de rayos UVA) al menos cuatro o cinco días previos a la sesión láser ni se pueden utilizar autobronceadores.

Dado a los avances tecnológicos podemos regular los parámetros de la máquina para que la depilación sea efectiva y sin riesgos y así poder tratar el vello durante todo el año aunque nuestra recomendación es empezar en otoño.

 

“Antes de cada sesión se debe rasurar el vello”

Verdad: antes del tratamiento de depilación con láser debe rasurarse la zona a depilar con cuchilla. No se debe depilar la zona a tratar con técnicas de tracción (pinzas, cera o maquinillas depiladoras), ya que arrancan el pelo de raíz y esto disminuiría la efectividad en el tratamiento (se necesita que el pelo haya salido para que el tratamiento sea eficaz).

 

 

Si aún con este post tenéis dudas, pedid cita con las especialistas de Cos Vital para una valoración y también os aclararemos cualquier duda que que os haya podido quedar.

Pide tu presupuesto de forma gratuita y te realizamos una prueba de la zona que quieras tratar para que puedas ver los resultados.

 

Written by Mónica Moreno Vila