QUE PODEMOS HACER PARA DORMIR BIEN

 

Por Miriam Sanchez Diaz-Reboto, fisioterapeuta de Cos Vital y miembro docente de Qüestions Vitals.

 

Dormir es un placer para la mayoría, un tercio de nuestras vidas lo pasamos durmiendo. Pero también es una necesidad fisiológica fundamental. Cuando estamos en los brazos de Morfeo, el organismo desarrolla procesos bioquímicos que lo resetean y la mente procesa toda la información que ha recibido durante el día.

 

Dormir regenera nuestras células, y nuestro sistema inmunitario emplea el tiempo de sueño para regenerarse, lo que le permite luchar con eficacia contra las toxinas y los gérmenes que de forma continua nos amenazan.

 

La falta de sueño hace que los adipocitos (células grasas) liberen menos leptina, la hormona supresora del apetito. El insomnio provoca, además, que el estómago libere más ghrelina (la hormona del apetito). Ambas acciones hacen que dormir poco se asocie a la obesidad.

 

Dormir fortalece las conexiones neuronales. Durante la fase REM del sueño, el hipocampo, que es el almacén de nuestra memoria, se restaura, transformando la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo.

 

Cuando dormimos, el cuerpo se relaja y eso facilita la producción de melanina y serotonina. Estas hormonas contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) y nos ayudan a ser más felices y más fuertes emocionalmente. La falta de sueño provoca, por el contrario, una liberación aumentada y sostenida de las hormonas del estrés.

 

Para conseguir todo esto hemos de cuidar unos factores muy importantes, como son: la postura, el grado de ruido y la temperatura ambiente ya que son esenciales para un buen descanso.

 

Postura

En general un buen sueño precisa de una posición corporal horizontal.

Únicamente enfermos cardiovasculares deberán elevar la cabeza o las piernas.

También se aconseja a personas con reflujo que duerman elevando el cabecero de la cama o sobre su lado izquierdo, ya que facilita la digestión, además de otros beneficios que podemos comentar otro día (nunca sobre el derecho).

Se aconseja dormir sobre colchones de firmeza media y amplios, que permitan cambiar de postura con facilidad.

 

La almohada

Una buena almohada debe permitir respirar bien, aliviar presiones cervicales y mandibulares, mantener la columna y el cráneo recto. No os dé vergüenza y probar la almohada antes de comprar, y no tengáis una colección en casa porque luego no os va bien.

 

Ruido y luz

Se recomiendan camas y colchones de materiales no metálicos para evitar crujidos. También eliminar la luz brillante de tablets y móviles cerca de los ojos.

 

 

Temperatura corporal

Un ambiente de 20-21 grados, humedad entre 60 y 85%, ropa de cama y colchón transpirable ayudan al cuerpo a realizar los cambios térmicos necesarios durante el sueño.

 

Oxigenación

Las apneas e hipopneas dejan sin oxígeno a nuestro organismo y son un factor de riesgo de muchas enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

 

 Comprar un buen colchón

 Esta es la pregunta del millón. ¿Cómo tiene que ser el colchón?

Dentro de toda la gama que podemos encontrar en le mercado, que si viscoelástico, látex, visco grafeno, muelle …

Recordar que cada persona es un mundo, y que a mí me vaya bien un viscoelástico con densidad baja (18-40Kg por m3), no significa que a vosotros también os vaya bien.

Lo vuelvo a repetir, probarlos, tumbaros, estar un buen rato, notar las sensaciones que os da, esto no es un pim pam este mismo, vuestra espalda os agradecerá una buena elección.

Los expertos recomiendan colchones con factor de soporte SAG=2 donde la parte superior del colchón es 2 veces más suave que la inferior.

 

¿Cuándo hay que cambiar de colchón?

10 años es el tiempo medio estimado de vida saludable de un colchón.

Además, un buen somier multilaminar alarga la vida del colchón y lo deja respirar.

 

Como siempre es un placer informaros, no dudéis en poneros en manos de un buen profesional. Os invito a visitarnos.

 

 

Por Miriam Sanchez Diaz-Reboto, fisioterapeuta de Cos Vital y miembro docente de Qüestions Vitals.

Written by Mónica Moreno Vila