Autoconocimiento de la sexualidad femenina.

 

Por Raquel Putin, Psicóloga General Sanitaria especializada en Sexología Clínica, en Cos Vital.

 

Desde que somos pequeñas la relación con nuestro cuerpo ya está condicionada a los valores que te dan de cada parte. Si te fijas en los bebés, no paran de explorar partes de su cuerpo, se ponen en la boca los pies, las manos…etc.

Por supuesto los genitales también los tocan con curiosidad.

¿Qué reacción crees que tienen la mayoría de los padres al ver eso?

Pues bien, dependerá mucho del género, lo más seguro es que si es un niño actúen distinto que si es una niña. Esto ya nos marca desde que somos pequeñas y aprenderemos que hay ciertas partes de nuestro cuerpo que son más tabú.

Muchas mujeres a día de hoy, crecen pensando que esa zona es tabú, sucia, que no se toca y que es fea. Por ese motivo, muchas de ellas nunca se han mirado los genitales o no los han tocado nunca, o incluso en los casos más extremos no acuden a un ginecólogo hasta que no se han quedado embarazadas.

Al final nuestros genitales forman parte de nuestro cuerpo, entonces ¿por qué no los observamos, como podemos hacer con nuestras manos?

El cómo te conozcas a ti misma, cómo te familiarices con tus genitales te ayudará a aprender mucho más de ti, y por consiguiente conseguir una mejora en tu vida sexual.

Porque si no te conoces a ti misma, lo que te gusta o lo que no ¿cómo te va a conocer tu pareja?

Pues bien, ha llegado el momento de que pasemos a la acción.

¿Consideras que ya conoces bien tus genitales y los has podido observar sin ninguna sensación de malestar?.

Si quieres conocerlos mejor, y poner en práctica los ejercicios que te propongo ¡adelante!

 

Lo que te pediré a continuación es busques un espejo pequeño, y en un momento que estés tranquila cojas ese espejo y lo utilices para mirarte tus genitales. Con una mirada limpia y sin juzgar. ¿Qué ves? ¿Qué sensación te produce?

Y el siguiente dibujo ¿Qué sensación te produce?

Y la siguiente imagen ¿Qué sensación despierta en ti?

Si te va mejor puedes coger papel y lápiz para responder a las anteriores preguntas.

 

Puede ser que la primera vez que te mirases tus genitales eso crease rechazo, aversión, grima. Pero pese a esas sensaciones tenemos que pensar que nuestro sexo es normal, capaz de dar y obtener placer, y que por consiguiente tus genitales son únicos y cada mujer lo tendrá distinto. Hay una autora llamada Georgia O’keeffe que equipara una vagina con algo tan bello como una flor ¿en tu caso tu vagina que flor sería?

 

 

Ahora te pediré que cojas papel y lápiz e intentes dibujar tus genitales con la máxima precisión y detalle posible e intenta señalar el capuchón del clítoris, los labios mayores, los labios menores, el monte de venus, la abertura de la vagina y la vagina.

¿Te ha costado hacer el ejercicio?

Una vez hayas dibujado tu vagina, deberás volver a mirarte con el espejo tus genitales.

¿Crees que tu dibujo era muy distinto de la realidad?

Este ejercicio sirve para fomentar el autoconocimiento de tus genitales, y de este modo entenderlos mejor.

 

Una vez abierta la puerta del autoconocimiento, te pediré que leas atentamente el siguiente texto sobre la aceptación de tus genitales y que intentes responder a la pregunta que te planteo al final del texto.

La aceptación o no del aspecto de tus genitales, está muy influenciada por el modelo de belleza que prima en nuestra cultura. Ese concepto no sólo cambia según el contexto cultural, sino que también cambia a lo largo de la historia.

Sin embargo valoras el aspecto de tus genitales, comparándolos con el de belleza dominante, que no se corresponde nunca con la realidad, pues cada mujer tiene unos genitales diferentes y estos van cambiando conforme el paso del tiempo.

De la aceptación o no de tus genitales, dependerá el desarrollo de tu sexualidad.

Por otra parte este modelo de belleza estereotipada (labios pequeños que no sobresalgan, sin ningún pelo, liso…) transmite la idea de que si solo tus genitales se ajustan a los cánones podrás sentir placer o te será más fácil despertar el deseo en otra persona, y eso es falso.

Lo mejor de tus genitales son lo que te diferencia del resto, ese es tu atractivo y lo que te permite tener una belleza única.

Tanto si tus genitales son jóvenes, maduros o mayores, o sea cual sea su color de piel, su color de pelo púbico, todos son portadores de sensibilidad, de obtener y dar placer, de amar y ser amados, ingredientes a través de los cuales se desarrolla una sexualidad plena y placentera.

Quiere a tu sexo y cuídalo siempre, ya que la sexualidad está presente en todas las personas y a lo largo de nuestra vida.

¿Crees que ha llegado el momento de empezar a mirar tus genitales de una forma distinta?

Seguramente si, ese momento ha llegado.

Para empezar a mirarte tus genitales de una forma distinta, deberás incorporar esa práctica cada día. Es decir, reserva un momento de tu día para coger un espejo de mano y mirarte tus genitales. De esta forma te familiarizarás con ellos, y dejarán de ser aquel desconocido. En el caso de que no lo hagas por asco y vergüenza, pregúntate porque no aceptas tu propio cuerpo, busca las causas de tu rechazo, de lo incómoda que te sientes.

Hay mil y una versiones de genitales femeninos. Labios mayores gruesos, no tan gruesos, finos, otros con mucho vello púbico… ¿Cómo son los tuyos?

La mitad de las mujeres apenas tienen labios menores y la otra mitad los tiene más largos que los mayores, o de un lado más largo que otro ¿Cómo los tienes tu?

Y de los colores que los labios adoptan pueden llegar a ser impresionantes ¡cómo los pétalos de una flor (rosados, marrones, negros, azulados…)!

Si observas tus genitales, simplemente su apariencia, sin juzgar y vas repitiendo el ejercicio, acabará llegando la aceptación.

¡Ánimo tú puedes, la aceptación está más cerca de lo que crees!

 

Por Raquel Putin, Psicóloga General Sanitaria especializada en Sexología Clínica, en Cos Vital.

 

Written by Mónica Moreno Vila