LA ANOREXIA SEXUAL

 

Por Raquel Putin, Psicóloga General Sanitaria, especialista en sexología, en Cos Vital.

Hay mucha más gente con aversión al sexo de la que nos pensamos. Se empieza perdiendo el deseo hacia una persona, se continúa espaciando la frecuencia de las relaciones sexuales y finalmente acaban rechazando el contacto sexual con otros o consigo mismos.

En la sociedad en la que vivimos damos por supuesto que todo el mundo disfruta del sexo, por lo tanto estas personas que empiezan a experimentar estos sentimientos los esconden.

 

Es importante no confundir el término anorexia sexual con asexualidad. La asexualidad es una orientación sexual, mediante la cual la persona no experimenta atracción hacia los demás, sin embargo no hablaríamos que rechazan el sexo como tal ya que si se ven expuestos a una situación de contenido sexual, no experimentan ansiedad o buscan excusas para poder escapar de la situación.

En la anorexia sexual o anafrodisia (nombre con el que también se conoce), el deseo sexual está totalmente inhibido, es decir, la persona lo reprime.

Personas que experimentan un deseo profundo a que esa persona no le toque, llegando incluso a manifestar dolor, acaban llegando a la conclusión de que utilizan cualquier excusa para no tener relaciones. Hay personas que verbalizan que por el simple hecho que su pareja les de un beso, ya experimentan ansiedad.

La ansiedad es producto de la propia anorexia sexual, no de la pareja. Por ese motivo, personas que están solteras, también pueden sufrir anorexia sexual.

Aunque si una persona no tiene pareja, será más difícil saber si sufre anorexia sexual o no, el rechazo al sexo seguirá estando presente, ya que la persona no se masturbará, y el simple hecho de pensar en hacerlo ya le generará ansiedad. Acentuando el rechazo hacia el propio cuerpo, ya que es un constante recordatorio de que en cualquier momento puede ser tocado y sexualizado.

Cuando una pareja acude a terapia manifestando síntomas de anorexia sexual, lo primero que hacemos los terapeutas es prohibir la penetración. Las parejas se extrañan, pero si vienes a consulta porque no tienes sexo, y en consulta te lo prohíben, quitamos la presión de tener la obligación de tenerlo. Se prohíbe el sexo con penetración, para aumentar el afecto. De tal modo aumentar los ratos de intimidad, y dar paso a los motivos por los cuales uno de la pareja deja de desear al otro miembro o a uno mismo.

Hay que intentar construir a partir de conocer los motivos por los cuales se ha creado ese rechazo sexual. El tratamiento pondrá encima de la mesa todas las carencias emocionales tanto de la persona como de la pareja, de ese modo aprendiendo como gestionar esos sentimientos de otra forma, será la base para empezar a recuperar las ganas.

 

Por Raquel Putin, Psicóloga General Sanitaria, especialista en sexología, en Cos Vital.

 

 

Written by Mónica Moreno Vila